jueves, 10 de diciembre de 2009

(Mis) memorias de África





Últimamente he tenido mucha acción en mi vida, quizá demasiada para el vacío que parece que empieza a abrirse delante de mí. Estuve en Ucrania, estuve en Angola, fui a BCN a hacer el examen de Japonés, ahora estoy en Toledo... la maleta vuelve a echar llamas, sin embargo, no hay más viajes (próximos y fuera de nuestras fronteras) en mi planificación y muchas cosas parecen llegar a su fín, mi contrato, el del piso, mis acciones pendientes.... y estoy esperando (hasta hace poco con ansia, ahora con más calma) para ver si empiezan a colocarse otra vez en su sitio, en algún sitio, todas las piezas de este tetris que es mi vida.

Creo que cuando viajas a África te cambia un poquito el chip, allí todo es lento, pausado, desesperante a ratos para ser sincera. Supongo que es muy distinto ir de vacaciones o a un safari que a trabajar en una ciudad de la que no sales en tres días, con un tráfico mortal y bastante informalidad por parte de las personas que tienes que visitar. Coordinar una acción allí es muuy pesado y lleva bastantes meses, por lo que al final estás deseando que todo pase y salga bien, de momento, parece que las cosas no me han salido mal, así que debería estar contenta, sin embargo, estoy agotada...

Cuando aterrizas en Luanda rápidamente ves las dos cosas que más te van a impactar (al menos a mi parecer) una enoooormee cola en inmigración (de casi dos horas para entrar en el país), que se traduce en colas de tráfico, colas en el hotel, colas para salir del país.... siempre esperando.... y chinos. El año pasado fue mi primera vez en Angola y me impresionó la cantidad de chinos que hay allí, ellos están construyendo casi todo el país, son imbatibles en las licitaciones ya que cambian su trabajo por petróleo y sus precios son bajísimos, incluso han llegado a contarme que la mano de obra que emplean para la construcción son presos cumpliendo servicios sociales, y claro...por barato que trabaje cualquier otro ciudadano tanto tanto es imposible! Los Angolanos se lo toman con humor y reconocen que es baratísimo aunque dudan el tiempo que durarán sus construcciones y carreteras en buen estado.

Es impresionante como el ser humano se protege de lo que no quiere ver, el año pasado lo pasé muy mal al llegar allí y ver la pobreza que se acumula en todos los rincones de la ciudad, es muy triste ver como muchísima gente habita en verdaderos basureros, sin embargo, no es eso lo más doloroso, sino levantarte al día siguiente y notar que ver esa realidad ya no te afecta tanto, porque no sientes tristeza sino aburrimiento de estar en un atasco, rápidamente tu percepción cambia y las prioridades también... para mí ha sido muy triste sentirme así.

En Luanda puedes comprar absolutamente de todo desde tu coche... pasas hoooras y hooras en los engarrafamentos, como ellos lo llaman, así que hay muchísimos vendedores en la calle que te ofrecen desde tarjetas de recarga de teléfono a alfombras... Algo que tampoco deja de impresionarme es como las mujeres pueden llevar tantas cosas en la cabeza con ese equilibrio y gracia naturales, no quiero ni imaginarme cómo acabaría todo si yo lo intentase!

Angola es un país que está creciendo muchísimo a niveles económicos porque cuenta con petróleo y diamantes, pero aún les queda muuuucho por hacer a niveles de saneamiento, mejora social, educación...no producen absolutamente nada, ni siquiera tienen agricultura o artesanía (las industrias más básicas) no tienen el conocimiento para hacerlo y sus campos todavía están minados por una horrible guerra civil que consiguieron zanjar hace menos de 10 años! Anteriormente fueron una colonia portuguesa de la que heredaron su lengua oficial, el portugués, lo que facilita la comunicación en el país.

Bueno, ya os he contando algunas cositas más de mi último viaje, intentaré actualizar más y más!

Un abrazo!
T.

xxx

3 comentarios:

carlamilkncookies dijo...

Yo no se si sobreviviría un día en Angola...

Miss_Scarlett dijo...

no sé si me atrevería a ir allí, no por nada, sino porque lo veo todo tan extremo que no sé si me vería capaz.

Kiri and Carla dijo...

seguro que lo conseguiríais, a veces no nos damos cuenta de lo fuertes que somos, pero en cualquier caso, no se lo recomiendo a nadie a menos que sea necesario... lo bueno que tiene es que al volver valoras mucho más algunas cosas como el hecho de que abras el grifo y salga agua que incluso puedes beber! gracias por vuestros comments :)